lunes, 22 de junio de 2009

¡De chapuzón a la piscina!

Viviendo desgraciadamente en el centro de la península ibérica, estoy siendo azotado por el duro clima continental, no hay mar que suave las temperaturas. Frío que congela en invierno y un calor insoportable en verano. Y para colmo, una cordillera actúa dejando a mi humilde hogar como un desierto de sombra…no hay ni una sola nube.
No puedo evitar pensar en un clima similar, en el que vivían los dinosaurios triásicos en Pangea. Solo me apetece darme un chapuzón en la piscina…
Tras lograr independizarse por fin del medio acuático en el Carbonífero, los reptiles en el Pérmico comenzaron a arrepentirse…
Uno de los primeros en volver al medio acuático fue el pérmico Mesosaurus. Era un anápsido, sin ninguna abertura en su cráneo, pariente del Scutosaurus y posiblemente de las tortugas de hoy día. Pero su aspecto era muy diferente.
La mejor forma para nadar con velocidad, es no oponer resistencia al agua, con un cuerpo aerodinámico, como el que tenían sus antepasados del devónico.
Tenía un cuerpo esbelto y alargado, y con casi un metro de largo, parecería un cocodrilo enano. Además, sus manos estaban palmeadas.
Mesosaurus fue un primer intento, pero acabó extinguiéndose en la noche de los tiempos sin dejar ningún descendiente.

Fue ya en el nuevo mundo del Triásico cuando otros reptiles se atrevieron a darse un chapuzón en la piscina del mar Thetis.
Las primeras tortugas marinas son Odontochelys. A decir verdad es el fósil más antiguo que se conoce de tortuga. Tiene un ensanchamiento de las costillas en el vientre, pero no hay placas de hueso sobre la espalda. La evolución del caparazón se refleja se esta forma en el desarrollo embrionario. Que la primera tortuga conocida sea marina, nos hace creer que su evolución comenzó en el mar, las tortugas terrestres surgirían más adelante (Chinlechelys)


Pero en esos mares también había otros reptiles marinos, parecidos a tortugas. Los restos de placodontos solo se han encontrado en Europa y Oriente medio, antiguo dominio del mar Thetis, los placodontos no se atrevieron con el mar abierto. En el triásico medio eran semejantes a iguanas o tritones gigantes, con unos cuerpos para nada hidrodinámicos (placodus) . Su dieta la demuestra su mandíbula, preparada para machacar, los placodontos estaban especializados en comer moluscos bivalvos, que se estaban aumentando su importancia tras la extinción pérmica, que dejo a sus competidores, los braquiópodos, muy mal parados.
En el triásico tardío llegaron otros reptiles, los placodontos tuvieron que desarrollar defensas, como henodus. Físicamente parecen tortugas (con las que no están relacionadas) pero sin placas óseas. Algunos tenían caparazones que estaban divididos como Psephoderma, en dos piezas. Son un ejemplo perfecto de evolución convergente.

Pero fue con los pachypleurosaurios cuando ya podemos hablar de una verdadera adaptación al medio acuático. Aunque a simple vista parecen unas lagartijas normales y corrientes, estos pequeños reptiles, algunos de agua dulce otros marinos, pero siempre sin alejarse del tranquilo mar Thetis, eran miembros del extinto grupo de los sauropterygia. Presentan una espléndida adaptación en el hombro, que proporciona un perfecto golpe de aleta.
Con este diseño, en las aguas someras aparecieron los notosaurios, mas acuáticos, más grandes, las focas del Triásico. En el límite triásico-jurásico, los sarcopterigios sufrieron un duro golpe, que conllevo a la extinción de los notosaurios, pero sobrevivieron los plesiosaurios, que tuvieron una extraordinaria radiación en los mares jurásicos y más tarde en los cretáceos.

Un grupo poco conocido “Thalattosaurus” solo vivieron en el Triásico, y su relación con otros reptiles diápsidos se desconoce. Fueron una evolución aislada en la costa Oeste de Norteamérica, al borde del Panthalassa.


Pachystropheus es un coristodelo triásico de Europa, el más antiguo conocido. Choristodera es un grupo de reptiles diápsidos relacionados con las actuales lagartijas. Fueron unos “cracks” pues sobrevivieron al K/T para extinguirse en el Oligoceno. Quizas suene más este grupo, como uno de sus representantes más famosos, el pequeño recién nacido bicéfalo del Cretácico.

No podría acabar de hablar de la adaptación de los reptiles de Pangea al mar sin mencionar a los ictiosaurios.
Los fósiles más antiguos ya pertenecen a especies bien adaptadas al medio acuático y su distribución (Japón, Noruega, Canadá) da a entender que ya habían invadido el mar.
Uno de los géneros que más me gustan es Utatsusaurus, 3 metros de largo, me parece que podría ser el equivalente del Dorudon en los ictiosaurios. Su cola, larga y musculosa, solo permite un movimiento de “serpiente” moviendo el cuerpo de un lado a otro, bastante diferente del de los ictiosaurios más avanzados.
Un icitiosaurio relativamente desarrollado en el Triásico inferior. ¿Dónde se podría encontrar el equivalente Ambulocetus o Pakicetus? Aun no se ha encontrado nada parecido. La familia de los ictiosaurios debería remontarse al Pérmico, o bien sufrió una rápida adaptación tras la extinción, un grupo con suerte que supo aprovechar la ocasión de tirarse a la piscina mundial.

6 comentarios:

Carter Barlog dijo...

Te entiendo perfectamente hermano, yo aqui tambien estoy sufriendo el calor...

Darkrosalina dijo...

jajaja, a mi tampoco me vendría mal un buen chapuzón! XD

Un buen resumen de los modelos reptilianos que intentaron conquistar el mar durante el Triásico. Muchos son la primera vez que los oigo.

Te suena el Claudiosaurus? Se piensa que se encuentra en la base de los notosauridos, y por tanto de los plesiosauroideos.

Y el Tanistropheus?

Gouki dijo...

muy buen bestiario sobre unos reptiles no tan conocidos.

ultimamente se descubren fosiles increibles, quizas dentro de poco se encuentre el equivalente del Pakicetus! o eso espero.
saludos

guanlong dijo...

*carter barlog
¡estoy desenado que sea invierno!

*darkrosalina

Claudiosaurus...pues gracias por la mención pues no lo conocía. Pero he buscado información sobre él.
Claudiosaurus tiene las extremidades de atras más desarrolladas que las de alante, quizá se impulsara con ellas, los sauropterigios tiene adpataciones especiales en el hombro, las de la pelvis apareceran más tarde, en el Jurásico.
Respecto al tanystropheus, si le conozco, pero aún se discute mucho si es marino o no...talvez debería de haberlo incluido...

*gouki

Para mí que debería ser del periodo pérmico...pero debería ser un reptil con suerte, pues con lo que sufrieron los oceanos en la extinción permiana...

Dinorider d'Andoandor dijo...

Es cierto un Ambulocetus reptiliano hace falta, recuerdo haber visto alguna vez modelos de "ancestros" pero no se les veía tan transicionales.

guanlong dijo...

Ni que lo digas Dino, ójala se encontrara...